El papel de juego en el desarrollo integral de niñ@

He querido dejar este espacio al juego, para papás, mamás y todos los educadores que de alguna manera estáis en contacto con la infancia. Porque el juego es la herramienta natural con la que un niño/a se descubre a sí mismo y en relación al mundo.

Es una energía innata de todos los seres vivos y a través de la cual se aprende a desenvolverse en el entorno y adaptarse. Pero cada ser humano va a crear una forma personal de hacerlo. Su propio movimiento auténtico, con el que nace, y la influencia de su ambiente hará que cree una u otra forma de conocer el mundo, reconocerse a sí mismo y descubrir la realidad.

 

¿Qué significa el juego en la vida de un niñ@?

 

En los seres humanos el juego adquiere una dimensión especial; contribuye al desarrollo físico e intelectual, la creatividad, el equilibrio emocional, el aprendizaje y la socialización. El juego se desarrolla a lo largo de todo el ciclo vital de las personas, con rasgos comunes y características diferentes en las distintas sociedades y épocas.

El/la niño/a no tiene que aprender a jugar, lo hace y ya está. Pero el ambiente puede facilitar su desarrollo óptimo cuando está en un ambiente preparado para que, así, se dé. El adulto que acompaña al/la niño/a necesita conocer como un niño se desarrolla a nivel mental, emocional y físico a través del juego para poderle dejar esa autonomía y libertad a la vez que le proporciona el ambiente adecuado. Así le ayudará en su proceso de descubrimiento y que su integración en el mundo sea integra.

“No eduquemos a nuestros hijos para el mundo de hoy. Este mundo habrá cambiado sean grandes. Tenemos que ayudar al/la niño/a a desarrollar su capacidad de creatividad y de adaptación. María Montessori”.

El juego es la forma natural con la que el/la niño/a aprende a hacerlo y facilitárselo será nuestra función como educadores.

 

Cómo se involucra el juego en la vida del niñ@

Los/as niños/as necesitan ser niños, vivir cada etapa de desarrollo para que a nivel mental, emocional y físico evolucionen de forma íntegra con el desarrollo de su personalidad. El juego, en este sentido es nuestro gran aliado. Es la acción y el juguete es el objeto que se encuentra involucrado en ella. Hacia el objeto de juego el/la niño/a descarga su energía, sus emociones y necesidades. Es el medio por el cual las fuerzas interiores se equilibran con el entorno. Basta con dejar unas telas, piezas de madera y unos colores para que dé riendas sueltas a su imaginación.

El educador ha de dejar a un lado las expectativas y objetivos que quiere conseguir a través del juego con un niño. Observar desde esa mirada limpia al/la niño/a, en el sentido de no anticiparse a lo que quieres conseguir con un juego sino dejar al/la niño/a ser y estar para que en ese expresión lúdica libre conecte su interior con la realidad
exterior.

Rescato, en este sentido, la definición de juego de Bruner (1986) quien describe el juego como: “Una proyección de la vida interior hacia el mundo, en contraste con el aprendizaje mediante el cual interiorizamos el mundo externo y lo hacemos parte de nosotros mismos. En el juego nosotros transformamos el mundo de acuerdo con nuestros deseos mientras que en el aprendizaje nosotros nos transformamos para conformarnos mejor a la estructura del mundo
(p.183)

Pero el juego tiene otra funcionalidad, la de llegar a esa homeostasis creando ese “equilibrio” entre el carácter y la personalidad que se va forjando. El primero es ese movimiento que le es innato al/la niño/a. Este genera una tendencia del/la niño/a hacia ser más mental, emocional o físico. Así hay niños que son más inquietos, otros más tranquilos, otros más cariñosos o se enfadan más o quieren estar más solos o acompañados. A través del juego el/la niño/a de forma natural lo muestra.

A lo largo de las etapas de desarrollo el cerebro del/la niño/a evoluciona desarrollando su parte mental, emocional y fisca aunque la base de su movimiento auténtico está siempre estará presente. En proceso de adaptación el ser humano equilibra ambos poniendo atención en lo importante, en busca siempre de sentirse seguro y con
afecto.

“Procúrate momentos de calma interior y en esos momentos aprende a distinguir lo esencial de lo no esencial”. Rudolf Steiner Cuando un niño juega está mostrando su mundo interior, sus inquietudes, necesidades y cómo vive en su entorno. Es un medio para volver a la calma y adaptarse a su medio.

En este sentido, el ambiente tiene un papel fundamental en la interacción del/la niño/a con su entorno, es a través de él cómo va a ir experimentando a nivel mental, emocional y físico para integrar de forma adaptativa su carácter con la necesidad de afecto y seguridad.

El adulto ha de crear el ambiente de juego para que su desarrollo sea equilibrado. No dirigirlo. Ha de fomentar un ambiente de descubrimiento, curiosidad e interacción con su entorno adaptada su etapa de desarrollo. Para ello ha de haber reconocido en si mismo el camino hacia su equilibrio para poder guiar al/la niño/a hacia el suyo
propio. “Solo puede transmitir al/la niño/a aquello que el educador ya consiguió en sí mismo. Rudolf Steiner”

¿Qué debo de saber del juego en las diferentes etapas de desarrollo?

Teoría Psicogenética de Jean Piaget; las formas de juego infantil están en función de las estructuras intelectuales a lo largo del desarrollo. Distingue tres tipos de juegos:

1) Juego sensoriomotor: se elaboran respuestas motoras en respuesta a la estimulación sensorial.
2) Juego simbólico: se imitan movimientos y actividades como forma de expresión.
3) Juego de reglas: se adoptan y respetan las reglas en un marco de interacción social.

A lo largo del desarrollo el/la niño/a va a ir evolucionando hacia el descubrimiento de su yo. “La libertad no es un hecho que forme parte de la existencia humana desde un principio sino su meta. Rudolf Steiner”. El juego es el medio natural por el que El/la niño/a va diferenciándose de los demás y descubriéndose en relación a su entorno y la realidad.

Hay tres momentos claves:

De 0 a 6 años. En esta etapa de 0 a 3 prioriza el juego sensoriomotor, prefieren juego individual y de 3 a 6 se incorpora el juego simbólico y el juego con sus iguales.
De 7 a 12 años. En este periodo prioriza el juego de reglas y la interacción con los iguales con amigos/as en grupos reducidos.
De 12 a 16 años. En este periodo se continúa con el juego de reglas, juegos de investigación y descubrimiento sobre el mundo y cómo funcionan las cosas. Se juntan en pandillas para descubrir el mundo y reconocerse en él. El juego de reglas continuará toda la etapa adulta.

 

¿Qué juegos son más adecuados en el desarrollo integral de los/as niños/as?

Como María Montessori expresó, se trata de que el/la niño/a tenga la “libertad dentro de un ambiente preparado”. El dirigir hacia un juego sin dejarle su libre expresión limita su forma natural de aprender.
Cuando se dirige al/la niño/a a través de la negación o el castigo se impide que descubra y explore aquello que le despierta interés y curiosidad. Es por eso que es mejor tener un ambiente preparado, previamente, para que pueda disponer libremente del espacio y el material de juego.

El juego a través de los sentidos es la forma natural de aprender. El ser humano entra en contacto con la realidad a través de ellos. Los juegos deberían estar preparados para estimular y despertar los sentidos. Así, se agudizarán conforme evolucionan en su integración con el razonamiento, la lógica y la deducción hasta alcanzar la madurez en la etapa adulta. En ella, el ser humano sigue “jugando” explorando el mundo a través de ellos. Cuanto se permita hacerlo dependerá de cuánto y cómo lo haya hecho en su infancia.

MENOS ES MEJOR: Pocos juegos para que estimulen la creatividad y despierten la imaginación. Unos imprescindibles en la sala de juegos ha de ser telas de colores, piezas de madera y cajas con cordones de colores, piñas… Cuando Los/as niños/as tienen mucho al final pierden el interés y la curiosidad, clave del aprendizaje. Si tienes muchos juegos en casa selecciona unos pocos, los dejas una temporada y al cabo de un tiempo los sustituyes por otros. Así preparas el ambiente de juego despertando más curiosidad e imaginación.

CUENTOS: Contar historias con personajes reales. Al leerla el adulto introduce la exageración de gestos y voz para captar la atención del/la niño/a. Descubrirás que ellos acaban contando sus propias historias de la misma forma.

MANUALIDADES: Pinturas y colores, clave en el desarrollo de la creatividad, imaginación y despertar la consciencia de sí mismo en relación al mundo.

TEATROS Y MARIONETAS: Despierta la imaginación y les ayuda a la expresión de ellos en su entorno y en el mundo. Es una manera estupenda de que integren y de forma a pensamientos, emociones y
cómo actúan.

JUEGOS AL AIRE LIBRE: La naturaleza aporta en si misma ese ambiente preparado para que el/la niño/a explore y descubre. El jugar con todo lo que ella les proporciona será un regalo para todos sus sentidos. En la pedagogía Waldorf considera que todos los juguetes, a excepción de las muñecas, deben estar dirigidos a transmitir
experiencias sobre la naturaleza, la tierra, sus elementos, y las creaciones humanas.

JUEGOS DE MESA: Principalmente de material natural y con colores para despertar los sentidos. Es clave para descubrir el mundo, aprender a seguir unas reglas, un orden y respetar turnos. Hay juegos de mesa como María Montessori y Juegos de madera Educarte que además ayudan al desarrollo del cerebro del/la niño/a durante el
proceso de aprendizaje integrando los conocimientos de las materias.

Los juegos de madera Educarte están creados para mantener el movimiento libre de exploración con materiales naturales y están “preparados” para generar en el/la niño/a el equilibrio en su forma de pensar, sentir y actuar. Combinan el juego libre y el juego autocorrectivo. El/la niño/a, a través de ellos, encuentra la forma que
le permite seguir avanzando en su etapa de desarrollo hacia el desarrollo integro.

En definitiva, jugar es una forma natural de descubrir el mundo y aprender en él, es algo innato y surge de forma instintiva en todos los seres humanos. El/la niño/a tiene que jugar con la libertad suficiente para poder integrar todo lo que es y quiere ser en su mundo. Como decía María Montessori “El instinto más grande de los niños es
precisamente liberarse de los adultos”.

Esther Ponce Blázquez
Psicóloga Educativa

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