La inseguridad de ser padre/madre: el miedo a equivocarte.

Soy psicóloga educativa y madre de una niña y un niño y han sido muchos los días que me he sentido muy mal, me he cuestionado, puesto en duda e incluso pensado que soy mala madre. Ser padre/madre requiere saber gestionar tanto en tan poco tiempo que lo difícil es hacerlo bien.

La infancia requiere estar con presencia, atender con cierta inmediatez lo que cada etapa acontece para poder crear unos pilares sólidos para la siguiente y esto es una responsabilidad que a los padres/madres nos puede llegar a generar una preocupación. Pero además, cada hija/o nuestra estructura personal, cimientos y todo lo que creíamos saber se puede venir al traste en cualquier momento. No todas las personas reaccionamos igual en las mismas
situaciones, cada una reforzamos o rechazamos otras dependiendo de nuestra propia historia personal. Lo primero que tenemos que tener en cuenta los/as padres/madres y educadores en general es que somos humanos. Esto requiere reconocernos en nuestras propias sombras pero también en nuestras luces. Las dos nos ayudarán.

 

¿Cómo gestionar los aspectos de mí mismo/a que me hacen sentir mal en la educación con mi hijo/a?

Las emociones negativas no nos ayudan a solucionar la situación pero si a tomar consciencia de que hay algo que no va bien o no en la dirección que ayuda. La gestión de ellas supone no dejar que se instalen en ti ya que te bloqueará y limitará en ver la solución y salir de esa situación negativa en el menor tiempo posible.

El miedo se cura con curiosidad. El ser humano cuando en lugar de ponerse en el peligro se pone en la búsqueda de alternativas y soluciones despierta su capacidad de crear y le da aliento y vitalidad. Es el miedo que activa para poder salir de la situación de la mejor manera posible.

Aleja la exigencia, la idea de que esté bien hecho, ocúpate de la situación y deja la preocupación. Esa energía que necesitas es valiosa en ese momento pero la preocupación genera mucho peso mental, emocional y físico dificultando avanzar. Si nos hablamos en negativo, generamos pensamientos, emociones y comportamientos negativos se crea un ambiente tóxico. En ese caso dejar de pensar es lo inmediato y ocuparse hacia el lado opuesto el siguiente paso. Centrarse en recuperar el foco es una buena alternativa.

“No maldigas la oscuridad enciende un candil” Confucio

  •  La confianza, reconoce tu capacidad de darte cuenta y mejorar.
  •  La empatía, contigo mismo/a y luego hacia el otro.
  •  El amor, contigo, con el otro y con la situación.
  •  El respeto
  • La esperanza

No queramos ser perfectos, queramos ser humanos. Saquemos partido a los valores humanos que nos potencian y nos ayudan a superar las dificultades y sanar las heridas. Lo haces por tus hijos/as pero también por ti, porque cuando nos sentimos bien con nosotros mismos eso ya genera un cambio en todo tu sistema personal y familiar. Por eso ocúpate y pon la mirada en estos valores:

  • Valentía
  • Coraje
  • Fuerza
  • Determinación
  • Firmeza
  • Seguridad
  • Fe

La toma de consciencia será tu gran aliado, para que los momentos difíciles sean oportunidades para el cambio aquí algunas recomendaciones:

1. Ten siempre presente tus pensamientos, caer en un bucle te hace que pierdas el sentido de la situación con coherencia y no se actué con la lógica y templanza que se necesita.

2. Cuando te equivocas se humilde, reconoce tus errores y rectifica, aprender es una virtud que nos hace mejores personas.

3. Claro que te vas a enfadar y gritar, no conozco ninguna madre que no lo haga. Pero toma consciencia de ello, se consciente de lo que te enfada y manifiestalo. Sustituye el grito por la firmeza con seguridad y ese enfado para posicionarte.

4. La pérdida de herramientas es algo que te habrá pasado muchas veces, o sentir que las que tienes no te sirven. En estos casos aumenta el miedo. Entonces es cuando puedes ayudarte de la curiosidad, esta capacidad que todos los seres humanos tenemos para salvarnos del miedo. Cuando te posicionas en curiosear nuevas opciones y no en lo
que te da miedo, confía, encontrarás la solución.

5. Si has castigado con todo y no te funciona tranquila/o es normal. Comienza a sustituirlo por consecuencias, con sentido común y que sean para el día a día. Es muy común sentirse mal porque no sabemos utilizar los castigos, con poca firmeza y desproporcionados en la mayoría de los casos. Tranquila/o eso pasa, siempre caemos en esa forma fácil aunque tarde o temprano nos damos cuenta que no funciona.
Enseñarles a ser consecuente es sin duda el mejor aprendizaje, para ellos y para nosotros.

6. El NO, un NO es un No. Parece sencillo pero es uno de los motivos por los que los padres y las madres nos frustramos más. Decimos No pero al rato es un si generando una falta de confianza en nosotros mismos. Esta palabra, si se usa, que sea de verdad sino mejor recurre a otros ejemplos como ahora veremos, voy a pensármelo…

7. Tu cansancio es normal, eres humano/a, no te sientas mal por ello. Quieres ser compresivo/a, paciente, escucharle, acompañarle en su juego y sus tareas pero caes rendida y desconectas. Ser la súper mamá o el súper papá, tu forma de cuidarte y de poner límites también forma parte de educar. Comienza tratándote con amor.

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