El peso de los conflictos; cómo encontrar la armonia que necesitas.

Los conflictos son una forma de vida afianzada en el día a día de muchas personas, parejas o incluso familias. A veces sin saber por qué, se instauran en todas las áreas de la vida de una persona y hasta el punto de vivir un auténtico conflicto constante mire a dónde mire.  Parece incluso que se llega a normalizar vivir en constante conflictos con quiénes te rodean. Es el claro ejemplo de cuándo vemos una persona que está en constante conflicto con toda persona que participa de su vida, ya sea laboral, familiar, de pareja o amigos.

No te has preguntado alguna vez ¿Por qué esa persona constantemente está en lucha conflictiva con todo el mundo ¿O por qué yo inclusive vivo constantemente conflictos en mi vida?

Es en ese justo momento, cuándo te haces consciente de la forma en la que vives, cuándo comienza la búsqueda de la armonia que necesitas.

 

¿Qué es armonia?

La convivencia supone para las  personas y las familias una oportunidad para vivir en armonía en sus vidas.  Y es que todas las personas buscamos en nuestra vida el vivir en armonía en el trabajo, en las relaciones, con uno mismo y en con todo lo que decidimos actuar en nuestra vida.

Armonía se define como el equilibrio, proporción y correspondencia adecuada entre las diferentes cosas de un conjunto. Aquí  recurro a esta definición en el sentido de la persona como un todo en armonía cuando a nivel mental, emocional y físico está equilibrado. Así, cuando perdemos ese equilibrio es la sensación de paz se pierde y esto afecta a uno mismo y a la relación con los demás.

 

¿Qué hace que vivamos en discusiones constantes y no tengamos armonía?

 

  1. La mente es la principal protagonista de no vivir en armonía. Cuando el pensamiento está centrado en lo que nos genera pensamientos negativos, emociones de baja vibración (negativas para muchos autores) o nos lleva a actuar sin cuidado ni atención consciente a uno mismo será difícil vivir en armonía. Si crees que te puede ayudar, te dejo este video un cambio hacia un pensamiento positivo.
  2. Las emociones que nos dominan, al igual que la mente, pero estas se quedan instaladas en el cuerpo físico impidiendo seguir con normalidad nuestro día a día. Las emociones que nos hacen sentirnos felices, alegres y nos dan optimismo y esperanza favorecerá que la persona se mantenga en equilibrio en relación consigo misma y su entorno.
  3. Actuar físicamente sin el cuidado consciente hacia uno mismo ni hacia los demás facilita unas relaciones conflictivas y limitando en la persona sostener, físicamente momentos delicados, decisiones importantes y acciones que requieren estar en armonía.
Aleja la preocupación, ocúpate. Programa Grupal Online
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Ejemplos que originan los conflictos

 

Pero en la definición de armonía también encontramos esta otra versión. Armonía es la relación de paz, concordia y entendimiento entre dos o más personas. En este sentido, es encontrar ese equilibrio entre lo que tú equilibrio y el las características de las personas de tu entorno. Uno de los motivos principales de los conflictos es el desequilibrio de las personas y cómo este afecta a su relación con los demás.  Ejemplos de el desequilibrio en las relaciones son:

  • La aprobación de los demás
  • Depender de ser entendidos para seguir adelante.
  • La exigencia sin cuidado
  • El pensamiento negativo
  • El miedo inadaptado
  • La euforia
  • El amor dependiente
  • La culpa
  • La ayuda a los demás para sentirnos queridos
  • La autoimagen negativa.
  • Ira y rabia hacia los demás.
  • Necesidad de control.
  • Sentir que está en posesión de la verdad
  • Crítica hacia los demás.
  • Reproches en los demás.
  • Agresividad hacia otro.
  • La idealización.
  • Falta de decisión propia.
  • No respeto

El principal aspecto para restaurar la armonía en las relaciones es:

 

  • Respetar que no todas las personas necesitamos lo mismo para estar en equilibrio y que no siempre lo tenemos que entender para respetarlo. Cada persona tenemos un proceso de evolución hacia el equilibrio, un ritmo y una forma. La interacción de esta con los demás nos ayuda siempre a avanzar aunque no siempre sea de la manera que deseariamos.
  • La empatía, POR TI y POR LOS DEMÁS. Esta habilidad requiere ponerse en el lugar del otro pero también. No juzgar al otro por mucho que cueste entender. Eso requiere dejar de esperar que tu propia armonía depende de la otra persona sino que esa es tu responsabilidad. En el momento que te haces cargo de ella, también haces responsable al otro de la suya y te permites ese tiempo y espacio para que cada uno encuentre el ajuste que permite seguir en convivencia de forma positiva.
  • La paciencia, para ello respira. No quieras ya, para que un organismo en la naturaleza se armonice requiere que las demás fuerzas de su entorno también vuelvan a su sitio y así todo el sistema se volverá en equilibrio. Para lograrlo no estés en lo que no se hace sino pon la mirada en ti mismo/a, en no perder tu propia armonía, solo desde ahí se podrá encontrar la solución.
  • La calma. En relación a los demás y a uno mismo es la clave para vivir en armonía, que nada nos saque de quicio. Mantén en calma pensamientos, emociones y cómo actúas y sin duda estarás en el camino de vivir en armonía contigo y con los demás.
  • La consciencia. Somos aprendizaje y por ello necesitamos tener esa mirada consciente hacia donde dirigirnos para evolucionar hacia una vida en armonía y relaciones que puedan aportar, en este sentido. La toma de consciencia hace que  afrontemos y actuemos en consecuencia para uno mismo y los demás.

 

No olvides, no podemos buscar la armonía en nuestras relaciones sin mirar primero como estamos en equilibrio con nosotros mismos. Solo desde ahí podremos tratar la situación con la objetividad y distancia que se requiere para gestionar el momento de la manera más “armónica para todos”.

El ser humano trata de buscar durante toda su vida dicha armonía. Desde la infancia buscamos equilibrarnos para ser felices y vamos realizando los ajustes necesarios para que sintamos la mayor armonía entre nosotros y nuestro entorno, aunque eso suponga vivir en desequilibrio con uno mismo y eso como hemos visto, genera un constante conflicto. Aunque así se consiga sobrevivir y sentirse aceptado no es suficiente para ser feliz ya que, el ser humano, necesita sentirse íntegro en su forma de pensar, sentir y actuar para sentirse en armonía.

 

Esther Ponce Blázquez

www.estherponceblazquez.com

www.centro-educarte.com

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